[CONGRESO] La Ley de Identidad de Género y su afán por los menores de edad

  • Cuando en 2013 Bachelet decidió apoyar una moción de los senadores Lily Pérez, Ximena Rincón, Camilo Escalona, Ricardo Lagos y Juan Pablo Letelier (el boletín nro. 8.924-07) el tema de la Identidad de Género ni siquiera se discutía, o se conocía con mucha confusión. Contó entonces con el apoyo de la OTD (Organización de Transexuales por la Dignidad) y Fundación IGUALES.

Nadie imaginó que 5 años después la primera película chilena ganadora de un Oscar de la Academia sería “Una Mujer Fantástica”, protagonizada por el actor transexual Daniela Vega, que Alessia Injoque, ejecutivo de una importante empresa chilena, haya sido acompañado en su transición la misma organización donde trabaja, que un concejal transgénero, Zuliana Araya, sería electo (luego de cambiar su nombre legal) en Valparaíso, y mucho menos que el hijo de una destacada activista cristiana iniciaría el cambio de su registro por el de Carla González. La disforia de género se transformaba en el inevitable tema de conversación y amplio debate nacional.

El proyecto original en el Senado entregaba el derecho a la identidad de género a “todas las personas”. Se indicó diferenciar entre los mayores de 14 años (procedimiento judicial, que podrían hacerlo con autorización de los padres ante un Tribunal de Familia) y los mayores de 18 años (procedimiento administrativo, sin necesidad de acompañar exámenes médicos ante el Registro Civil). El proyecto Ley de Identidad de Género (LIG) que llegó a la Cámara excluía a los niños y niñas más pequeños. No exigía ningún tipo de operación quirúrgica, y tampoco hablaba de terapias hormonales. La disolución matrimonio (en caso de existir) era uno de los aspectos más polémicos: la indicación de Bachelet dejaba a voluntad de quien pedía el cambio de nombre y sexo registral la decisión de disolver el vínculo, aprobando en la práctica algo parecido al matrimonio entre personas del mismo sexo.

Hubo un fuerte debate sobre la exigencia de exámenes siquiátricos para dar curso a la solicitud de cambio en la identidad de género, y si habría posibilidad para que una persona transgénero revirtiera su decisión (como existen varios casos en el mundo, y suficientes estudios clínicos sobre disforia de género), lo cual fue rechazado por el lobby LGBT, ya que esto sería “patologizar” una condición inherente.

A mediados de enero la Comisión de DD.HH. de la Cámara despachó el proyecto, resolviendo que en caso de personas transgéneros casadas, estas deberían disolver su vínculo matrimonial mientras no exista una ley de matrimonio homosexual. La Comisión aprobó el procedimiento judicial para niños, niñas y adolescentes, quienes podrían realizar el cambio de nombre y sexo registral con el consentimiento de los padres o representantes legales ante el Tribunal de Familia, más la presentación de un informe sobre identidad de género, salud mental o acompañamiento de 2 años.

A fines de enero 2018 los diputados aprobaron en general y particular el proyecto LIG, sin embargo, la inclusión de niños, niñas y adolescentes (tal como había ocurrido en el Senado) no contó con los votos suficientes, quedando establecido el procedimiento administrativo ante el Registro Civil sólo para mayores de edad. Así, Bachelet no pudo promulgar el proyecto. Esto causó indignación en las organizaciones LGBT chilenas, que insistían en que al decír “todas las personas” el proyecto incluía a todos los menores de 18 años, pese a que ese aspecto fue votado negativamente dos veces.

“Aquí se quiere llevar a Ley algo subjetivo, y la parte biológica es algo objetivo. Yo puedo decir que me siento mujer, incluso si soy mayor de edad puedo pedir un cambio de sexo. Pero eso no tiene por qué afectar a terceros, por ejemplo en el matrimonio. Incluso desde el punto de vista de la fe afecta a terceros, porque yo podría ser mujer, solicitar el cambio registral, y luego postular a un cargo eclesiástico donde sólo se admiten hombres. Y como no me pueden discriminar, obligo mediante una mala Ley a una mayoría en favor mío”, criticaba el hasta entonces diputado José Antonio Kast.

“Tenemos la expectativa que la Ley salga para nosotras las adultas, con menos discriminación para los niños y niñas. Para nosotras el cambio de nombre es un paso, un avance para ser visibles con un nombre. Nosotras requerimos un cambio de nombre, y somos mayores de edad para decidir como queremos ser. Por eso es importante que sea administrativo, que no tengamos que pasar por la voluntad de un tribunal y un juez. Actualmente es engorroso, porque tienes que estar siempre con un abogado, que cobra mucho dinero, y nosotras no hemos cometido ningún delito” comentaba por su parte Alejandra Soto, coordinadora de Red Trans Chile.

Frente a las discrepancias evidenciadas en ambas cámaras, las organizaciones de la diversidad sexual se prepararon para revertir dicho resultado en la Comisión Mixta de un nuevo Congreso, que se constituyó en marzo 2018. Allí los representantes del Frente Amplio, los restos de la Nueva Mayoría y representantes de Evópoli (incluyendo el senador Felipe Kast y el ministro SEGPRES Gonzalo Blumel) presionaron para que el cambio de la identidad de género tuviera un procedimiento administrativo también para los menores de edad, y sólo judicial en caso de oposición de los padres, lo que contradice el artículo 19, número 10 de la Constitución Chilena: “Los padres tienen el derecho preferente y el deber de educar a sus hijos. Corresponderá al Estado otorgar especial protección al ejercicio de este derecho”.

Lo más llamativo fue cuando el 28 de mayo, el presidente Piñera reconociera al actor Daniela Vega como “una de las mujeres” más importantes de la historia chilena, junto a Michelle Bachelet y Violeta Parra, en un anuncio sobre equidad de género, lo que causó la memorable reacción del diputado evangélico Leonidas Romero, y que le valió una amonestación del Tribunal de Ética en la Cámara.

Sobre el proyecto LIG el ministro de Justicia, Hernán Larraín, defendió la tesis que: “Para los menores de 14 años no se podrá acceder a un cambio registral, pero sus padres podrán buscar los medios para acompañar este proceso, con el apoyo de los sistemas educativos y de salud podrán apoyar; y para los adolescentes mayores de 14 años y menores 18 años, los padres podrán solicitar el cambio registral adjudicando los antecedentes médicos y otros que acrediten que se ha ido suscitando este hecho, lo que podrá ser modificado por el adolescente ante el Registro Civil, en el momento que cumpla la mayoría de edad, y optar a una cirugía cuando cumplan mayoría de edad”. También la diputada evangélica Francesca Muñoz, miembro de la Comisión, logró una indicación para que, una vez realizado el cambio registral, la persona pudiera revertir la decisión por única vez.

La Comisión Mixta aprobó la inclusión de todos los niños, niñas y adolescentes menores de edad en el proyecto. Frente a eso, hubo una propuesta de separar el proyecto en 3 partes: menores de 14 años (con un quorum especial), mayores de 14 y menores de 18 años, y finalmente los mayores de edad. Pero la idea no prosperó, y aunque el 4 de septiembre el Senado aprobó el instrumento legal por 26 votos contra 14, eliminó  (por apenas 3 votos) la indicación respecto a los menores de 14 años. Así quedó en manos de la Cámara la decisión definitiva sobre el futuro de la LIG, aunque varios congresistas advirtieron que acudirán al Tribunal Constitucional para que se pronuncie sobre esta controvertida iniciativa legislativa.

“Yo ruego porque los menores de edad queden afuera definitivamente. Si se reconoce la Identidad de género como Derecho, será enseñado en todos los colegios. Además los los Talleres de la Diversidad LGTB tendrán libertad para ingresar a los colegios: El objetivo es que cuando los adolescentes salgan de la Enseñanza Media se transformen en promotores de sus causas. En un plazo de 5 años serán nuestros hijos los que estén marchando por aborto libre”, advierte la profesora y presidente de la Fundación Somos Padres, Elizabeth Rivera Osorio.

 

El 4 de septiembre, a las afueras del Congreso Nacional cerca de 1000 personas contrarias a la ideología de género se manifestaron para rechazar la iniciativa.

“La libertad es lo más preciado que tenemos, y no vamos a permitir que una Ley cuyo primer artículo es falso, al afirmar que el sexo se construye, destruya la integridad de nuestros hijos, como hoy está pasando en varios colegios. Hacemos un llamado a la Ministra de Educación que elimine los contenidos con ideología de género en los establecimientos educacionales. No hemos elegido este tipo de educación para nuestros hijos”, recalcó Ingrid Bohn, una de las voceras.

“Aunque nuestra fe tiene una postura bíblica y teológica sobre la transexualidad, respetamos sin embargo la libertad que cualquier adulto a sentirse y auto percibirse como quiera, pero no es la misma situación con un menor de edad, cuya personalidad está aun en formación. Por lo mismo nuestra legislación establece que no tienen la capacidad legal ni la madurez psicológica para tomar ciertas decisiones”, arremetía el pastor Nelson Vera.

“Este es el tiempo de la iglesia, este es el tiempo de la oración. Oramos por el poder Legislativo, Señor ten misericordia de aquellos que hoy van a irse en contra de tu voluntad. Oramos por los que van a votar sí, pero también por los que votarán no”, dijo en su intercesión el pastor Esteban Caro.

El lenguaje inclusivo y el respeto a la identidad

Si usted se ofende porque en Cosmovisión llamamos a las personas transgénero por su nombre social, o al contrario no le gusta que usemos el sustantivo común de género masculino que no concuerda con dicha identidad, reconozca que el idioma español resiente estos cambios culturales, como la misma RAE (Real Academia de Española) reconoció recientemente: “No es esperable que la morfología del español integre la letra «e» como marca de género inclusivo, entre otras cosas porque el cambio lingüístico, a nivel gramatical, no se produce nunca por decisión o imposición de ningún colectivo de hablantes”. Sobre el uso de las letras E o X para suprimir las diferencias héteronormativas que pueden ofender alguno de los más de 35 géneros que integran la diversidad sexual LGBT++, o el uso del “todes” o “nosotres”, añade la RAE: “El uso de (…) las letras «e» y «x» como supuestas marcas de género inclusivo es ajeno a la morfología del español, además de innecesario, pues el masculino gramatical ya cumple esa función como término no marcado de la oposición de género”.

FUENTE: Diccionario panhispánico de dudas,  s/v género

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